viernes, 6 de enero de 2012

Galaxias

Te miré a los ojos, nuevamente tenías un meteorito en la nariz. Traté de aguantarme las ganas de decírtelo pero mis ojos se iban solos a esa bolita roja envuelta en llamas. Junté mi anular y mi pulgar y lo lancé lejos de tu nariz. El objeto se alejó de nosotros destruyendo un par de galaxias.
Amor -me dijiste con ternura - cuida tus acciones, que la próxima vez podría ser el lugar de origen de quien lee esta historia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

dedicate a otra cosa por k escribes como el... las cosas tienen k tener sentido para poder comprenderlas (HASTE VER)

De Manhattan dijo...

Quizá ahí vivo ahora...