Te miré a los ojos, nuevamente tenías un meteorito en la nariz. Traté de aguantarme las ganas de decírtelo pero mis ojos se iban solos a esa bolita roja envuelta en llamas. Junté mi anular y mi pulgar y lo lancé lejos de tu nariz. El objeto se alejó de nosotros destruyendo un par de galaxias.Amor -me dijiste con ternura - cuida tus acciones, que la próxima vez podría ser el lugar de origen de quien lee esta historia.