
El viento se escurre...me toca, me envuelve, juega con mi cabello, desaparece, me abandona sólo para arremeter con más fuerza. Lo acaricio, muevo mis dedos y por instantes siento como si esa masa de aire me tomara la man. Continuo con el sensual juego, me da un poco y me quita, me alejo
indiferente pero siempre logra encontrarme, vuelvo a acariciar pero esta vez siento algo solido, casi solido, miro mi mano y la veo la más linda de las silfides, entre dientes me regaña, me disculpo y me mira con asombro, parece que hace un tiempo que dejó de hablar con humanos.
1 comentario:
Dedos que bailan lo que no danzan piernas tristes.
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