Y nuevamente ella se desliza para entrar en los aposentos de Cronos. Otra vez rompe las reglas para conseguir la anhelada diversión de sus moradores. Comienza ella, como siempre, a juguetear con el segundo, pero este siempre acaba muy rápido. Insatisfecha y hambrienta pone ahora su mirada en el minuto, quien le hace mil promesas que luego de 60 distintas posiciones queda acabado. Finalmente llega la hora, su amante favorita que ha estado observando con su instinto algo voyeur, y juntas se van por la eternidad.
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