domingo, 10 de junio de 2012

De gatos, sombreros y conejos.


Para Katrina Balladares.

Alicia, luego de volver del país de las maravillas, trató de llevar una vida normal. Se casó, tuvo hijos y cuando el recuerdo de sus aventuras empezaba a desvanecerse vio como a su hija le encantaban los gatos, la hora de tomar el té y los sombreros. “Esto lo heredó de mi” pensaba con orgullo, y cuando apareció el conejo blanco en el patio de su casa su corazón se detuvo, lo vio observar su pequeño reloj y mirar a su hija a los ojos. La niña por su parte lo miró y entró a la casa con su gato regalón en brazos, cuando su mamá le preguntó porqué no había ido a jugar con el conejito ella respondió “me gustan los gatos mamá, no los conejos”.